Las formas de recibir un pago
Todo pago que recibes es una sesión de pago. Lo que eliges, en cada una, son dos cosas que no dependen entre sí:
Cuánto tiene que durar la dirección donde paga tu cliente. Puede durar minutos, hasta una fecha que pongas tú, o para siempre.
Y a dónde va el dinero. A una sola cuenta, o repartido entre varias.
Esas dos decisiones son independientes: cualquier duración se puede repartir, y cualquier reparto puede durar lo que necesites.
Cuánto dura la dirección donde paga tu cliente
Tu cliente tiene que pagarte, y no siempre en el mismo momento.
A veces está delante: en tu web, decidiendo ahora, con ganas de terminar la compra y seguir con su vida. Y a veces el pago tiene que esperar — le mandas una factura y la paga cuando pueda, mañana o la semana que viene.
Son dos situaciones distintas, y lo único que de verdad las separa es el tiempo. El pago es el mismo, el dinero llega igual; lo que cambia es cuánto tiene que seguir vivo el enlace donde paga.
Por eso las dos las cubre el mismo servicio con parámetros distintos: abres una sesión de pago y decides cuánto dura.
Cuando tu cliente está delante, el enlace solo tiene que durar lo que dure la compra: unos minutos. Eso es un Botón, y va dentro de tu web o de tu app.
Cuando el pago va a esperar, el enlace tiene que seguir vivo hasta una fecha que pones tú. Eso es una Solicitud, y se crean por lote, porque cuando mandas facturas normalmente no mandas una sola.
| Botón | Solicitud | |
|---|---|---|
| Vive | duration_minutes — minutos, de 5 minutos a 20 minutos | due_date_session — una fecha que pones tú |
| Se crean | de una | por lote |
| Para qué | un checkout: tu cliente está ahí, decidiendo ahora | un pago que espera: una factura que mandas hoy y se paga la semana que viene |
El enlace de un Botón también es un enlace, así que se puede mandar por WhatsApp — y morirse antes de que lo abran. Si el pago va a esperar, no uses un Botón.
→ Botón web · Solicitud de pago
A dónde va el dinero: a una cuenta, o repartido
En la mayoría de los casos el dinero que recibes es todo tuyo: entra en tu cuenta y ahí se acaba la historia.
Pero hay negocios donde lo que entra hay que repartirlo. Un marketplace que vende para otros, una plataforma que trabaja con proveedores, un servicio que distribuye sus ingresos con un socio. Tu cliente paga una vez, y ese pago tiene que terminar distribuido entre varias cuentas.
Eso es lo que hace un Split: reparte. O distribuye, que es lo mismo — y conviene tener las dos palabras a mano, porque las vas a ver usadas indistintamente.
Y lo reparte el banco, no tú. Declaras una vez cómo se distribuye —a quién le toca qué— y a partir de ahí cada pago que entre por ese destino se reparte solo, en el momento de acreditarse. No recibes el total y repartes después: el banco distribuye, y a cada cuenta le llega directamente su parte ya separada.
Cada persona o negocio entre los que repartes es un partner, y lo das de alta una vez con su cuenta bancaria.
Quien paga no ve nada de esto. Paga una vez, un solo monto: el reparto ocurre después de él y no le afecta en nada.
Y repartir es independiente de todo lo anterior: puedes repartir un Botón y puedes repartir una Solicitud. No eliges entre repartir y recibir rápido — son dos decisiones distintas.
→ Split
Cuando la dirección no tiene que morir: las Paradas
No todo lo que necesita tu negocio termina en un pago suelto — ni el que ocurre en tu web, ni la solicitud que espera unos días.
Hay casos en los que te conviene reunir varias solicitudes en un mismo sitio, para que tu cliente, con un solo clic, llegue directamente a la lista de todo lo que tiene pendiente contigo. Ese es el caso de las Paradas.
Una Parada es una carpeta de pagos con una dirección web pegada. Tú la creas —y con ella nace su enlace, que no caduca— y vas metiendo y sacando lo que haga falta. La carpeta se queda; lo que hay dentro cambia.
Eso es lo que es para ti. Para tu cliente es otra cosa: un minisitio de pagos. Entra a una dirección que ya conoce y encuentra reunido todo lo suyo en un solo lugar, sin buscar el enlace de cada pago en su correo o en su WhatsApp. Paga lo que quiera, cuando quiera.
El caso más evidente es una relación que se repite: una mensualidad, un servicio recurrente, un cliente que te compra seguido. Ahí ese minisitio se vuelve su sitio para pagarte.
Pero el criterio de agrupación lo pones tú, y ahí hay más de lo que parece. Una Parada no sabe nada de clientes: es una carpeta con una dirección. Puedes agrupar por proyecto, por período, por sucursal, por mesa de un restaurante — por lo que tenga sentido en tu negocio.
Y lo que metes dentro también lo eliges tú. Dentro van sesiones de pago, y sirven las dos formas. Lo que decide cuál te conviene es si lo que está dentro tiene que esperar: si espera, van Solicitudes con su fecha; si se paga en el momento, un Botón encaja mejor.
Un Botón dentro de una Parada expira en minutos como cualquier otro, y la Parada no detiene su reloj. Si lo pones esperando que aguante hasta mañana, tu cliente encontrará un enlace muerto.
Si agrupas cosas de personas distintas, cada una verá las de las demás. No es un límite, es cómo funciona — y decide por ti si el criterio debe ser el cliente o puede ser otro.
→ Paradas
Los dos ejes, juntos
Elegir la duración no te cierra el reparto, y al revés:
| Va a una cuenta | Va repartido | |
|---|---|---|
| Minutos (Botón) | un checkout normal | un checkout de marketplace |
| Hasta una fecha (Solicitud) | una factura que mandas | una factura cuyo pago se distribuye entre socios |
| Para siempre (Parada) | un minisitio de pagos tuyo | un minisitio cuyos pagos se reparten |
Todo lo de arriba comparte el mismo ciclo de vida y la misma transacción a dos fases: lo que cambia es cuánto vive el enlace y en cuántas cuentas termina el dinero.